Lugares y Gente

Ricardo Gonzalez

Posted by casanay on February 9, 2010 at 11:22 AM

Desde la Isla de Margarita, por allá a inicios del siglo XX, llegaron a San José, las Margaritas, Nva Colombia, Guarapiche, Casanay y muchos otros lugares cercanos, un grupo de margariteños; algunos de origen canario y otros de pura cepa. Llegaron buscando nuevos horizontes, un pedazo de tierra para cultivar, una mejor forma de subsistencia. El aun joven Ricardo González se establece en Nueva Colombia y allí, con su mujer Concepción (Chon) Tineo, empieza su nueva familia, se traslada luego a Guarapiche y la familia crece, las labores del campo y la venta de los productos agrícolas que luego lleva en venta hasta Carúpano, remontando la única vía existente para aquellos momentos, ese camino que llamaban la recta, que pasa por Las tres Puertas y por El jobal. Nos contaba un día el ya viejo Ricardo (con 99 años a cuestas) que era costumbre salir de noche para amanecer en Carúpano, se persignaba,daba la bendición a los hijos y tomaba ese largo camino. Cierta vez, nos dio el siguiente relato: "compai Pedro, preparé los burros, ocho de ellos, cada uno cargado de dos sacos repletos de maíz, en el mapire llevaba una arepa rellena para comer cuando el hambre apretara, y cuando ya iba lejos tal vez eran como las dos de la madrugada, empezó a llover y como por ahí llovía como si estuvieran vaciando el cielo, me bajé de mi burro; los burros, que son más inteligentes que nosotros, ya sabían que tenían que pegarse unos de otros, saqué el encerao, los tape para proteger la carga de la lluvia y me metí entre las patas de los burros, arreció el palo de agua, en esa oscuridad no se veía más allá de la nariz y como pude, creo que tenía ahí más de dos horas, saqué la arepa y empece a comer, pero los burros empezaron a ponerse inquietos y yo sentía que aparte de mi, alguien más estaba rondándonos, sentía un ambiente muy pesado, trataba de ver en la oscuridad, pero solo sentía que algo no estaba bien los burros se inquietaban mucho y yo temía que si se alborotaban ¿qué iba a pasar conmigo que estaba debajo entre las patas de ellos?. Amainó la lluvia, empieza a clarear el día, no siento nada ajeno a nosotros, salí de abajo de las patas de los burros, me comí por fin mi arepa y seguí camino. En esos caminos, compai Pedro, salían espantos". Luego siguió contando "sin embargo, compai Pedro, cuando llegaba el 21de diciembre, el compai Angito, el compai Catalino y yo, cargábamos un burro con dos barriles llenitos de ron, tomábamos el cuatro y la mandolina y salíamos, y a cantar aguinaldos por todos esos cerros y a bailar con esas mujeres en cada campito, ajo compai ¡qué vaina tan buena! ¡Gozábamos de a bastante! ¡Con tantas muchachas porai,como no mi compai!, regresábamos el 6 de enero, vueltos un joropo pero felices, y nada nos asustaba, carás compai, después uno se pone viejo y lo malo es que las muchachas también (y lanzó la carcajada). Esa conversación la tuvimos un mes de agosto, me invitó para su cumpleaños número cien, lamentablemente, al mes siguiente tuvo que ensillar su burro, el Señor lo había llamado a nuevas aventuras.

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